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jueves, enero 22, 2026

WALSER INSISTE CON PONER DE ESCUDO A LA MUJER PARA NO RENDIR CUENTAS

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La difusión del video en el que el intendente aparece junto a su esposa no aclara nada de lo que debería aclarar. Al contrario, refuerza la confusión. No porque la imagen muestre una situación médica —que no corresponde analizar ni poner en discusión— sino porque vuelve a desplazar el eje del debate hacia el terreno emocional, cuando lo que está pendiente es estrictamente institucional. El propio Walser eligió hacer pública esa escena. Nadie se la pidió. Nadie exigía imágenes, ni testimonios, ni demostraciones. Y esa decisión comunicacional es relevante no por lo que muestra, sino por lo que omite: en ningún momento explica qué hacía en Brasil, bajo qué acto administrativo se declaró el viaje como oficial, qué bienes municipales se utilizaron, quiénes viajaban en ese vehículo, con qué autorización, ni cómo se están rindiendo los gastos derivados de ese desplazamiento.

La reiterada exposición de la situación personal de su esposa —siempre presentada por él mismo— no responde a ninguna de esas preguntas. Tampoco las invalida. Simplemente las esquiva. Y cuando la comunicación oficial se concentra una y otra vez en lo humano, sin avanzar un centímetro en lo administrativo, el resultado no es empatía sino sospecha.


Porque el punto no es la salud. La salud no está en discusión. El punto es que el Municipio calificó el viaje como oficial y, desde ese momento, quedó obligado a producir documentación. Esa documentación no aparece.

No se conoce el acto que autorice la comisión, no se informó la agenda institucional que justificaría la presencia del intendente en una ciudad de Brasil, ni se explicó por qué viajaba con su familia en un vehículo municipal si, como se dijo, se trataba de una actividad protocolar vinculada al Tribunal de Cuentas.

La pregunta, entonces, no es cruel ni inoportuna. Es inevitable. ¿Qué hacía el intendente de Colón en Brasil, en un supuesto acto oficial, acompañado por su esposa y sus hijas, en un vehículo del Municipio? ¿Qué recursos públicos se utilizaron y cómo se van a rendir? ¿Qué seguro cubría ese traslado y bajo qué condiciones se denunció el siniestro?
Nada de eso se responde con un video. Nada de eso se responde con agradecimientos. Nada de eso se responde mostrando una escena íntima. Se responde con expedientes, resoluciones, rendiciones y constancias.
La insistencia en correr el foco hacia lo emocional no sólo no cierra el debate: lo agrava. Porque cuando un funcionario público decide hablar, pero elige no decir lo que debe decir, el silencio deja de ser prudencia y empieza a parecer una estrategia.
Y en democracia, la estrategia no reemplaza a la rendición de cuentas.

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